Salud

Mi perro cojea: causas y cuándo preocuparse

Causas de cojera en perros, señales de gravedad que exigen acudir pronto y cómo se diagnostica.

Por María Fernández, veterinaria · 16 abr 2026 · 5 min de lectura

Si te has preguntado alguna vez "mi perro cojea, ¿qué le pasa?", no estás solo. La cojera es uno de los motivos de consulta más frecuentes en traumatología veterinaria. Puede aparecer de forma repentina tras un paseo o instalarse poco a poco con los años. Entender por qué cojea tu perro, distinguir entre una molestia pasajera y una urgencia, y saber qué hacer (y qué no) en casa es clave para protegerlo. En este artículo te explicamos las causas más habituales, las señales de alarma y cómo lo diagnosticamos.

Cojera aguda y cojera crónica: ¿en qué se diferencian?

Lo primero que valora un veterinario es el tiempo de evolución, porque orienta mucho hacia la causa. No es lo mismo un perro que de repente deja de apoyar una pata que uno que lleva semanas levantándose con rigidez.

Cojera aguda

Aparece de forma brusca, normalmente asociada a un esfuerzo, un salto, una carrera o un golpe. El perro puede dejar de apoyar la pata por completo, gemir o lamerse insistentemente la zona. Suele relacionarse con esguinces, heridas en la almohadilla, una uña rota o la rotura del ligamento cruzado. Aunque a veces mejora con reposo, conviene observarla con atención.

Cojera crónica

Se instala de manera progresiva y empeora con el tiempo. Es típica de procesos degenerativos como la artrosis o de problemas del desarrollo como la displasia de cadera. El perro suele mostrar rigidez al levantarse, sobre todo por las mañanas o tras el descanso, y rechazo al ejercicio que antes disfrutaba.

Causas frecuentes de cojera en el perro

Las razones por las que un perro cojea son muy variadas, desde algo tan sencillo como una espina clavada hasta patologías articulares complejas. Estas son las más habituales:

  • Lesiones musculares y esguinces: sobreesfuerzos, torceduras o caídas que inflaman músculos, tendones o ligamentos.
  • Cuerpo extraño o herida en la almohadilla: cristales, espigas, piedras o cortes que provocan dolor al apoyar.
  • Uña rota o demasiado larga: muy dolorosa y a veces con sangrado.
  • Rotura del ligamento cruzado: una de las lesiones de rodilla más comunes; el perro deja de apoyar y la articulación se inflama.
  • Displasia de cadera: malformación del desarrollo que provoca cojera y dolor, frecuente en razas grandes.
  • Artrosis: desgaste articular degenerativo, típico en perros mayores.
  • Problemas neurológicos: hernias discales o afecciones medulares que alteran la pisada, arrastran la pata o causan debilidad.

Para profundizar en dos de las causas más relevantes, puedes leer nuestras guías sobre displasia de cadera: síntomas, tratamiento y prevención y sobre la artrosis canina: síntomas, tratamiento y prevención.

Señales de gravedad: cuándo acudir pronto al veterinario

Algunas cojeras se resuelven solas, pero otras esconden un problema serio que requiere atención rápida. Acude pronto a tu veterinario si observas cualquiera de estas señales:

  • No apoya la pata en absoluto o la mantiene levantada de forma continua.
  • Hay deformidad evidente, hinchazón importante o una herida abierta.
  • Dolor intenso: el perro gime, tiembla, no se deja tocar o reacciona con agresividad defensiva.
  • La cojera aparece tras un atropello, una caída desde altura o un golpe fuerte.
  • Arrastra la pata, se cae o muestra debilidad en el tren posterior (posible origen neurológico).
  • La cojera no mejora en 24-48 horas o empeora progresivamente.
  • Se acompaña de fiebre, decaimiento o falta de apetito.

Ante un cuadro brusco y muy doloroso, no esperes. Puedes consultar también nuestra guía de señales de urgencia veterinaria para reconocer cuándo una situación no puede esperar.

Tabla rápida: causa, señales y nivel de urgencia

CausaSeñales¿Urgente?
Esguince o sobreesfuerzoCojera leve tras ejercicio, mejora con reposoValorar si persiste 24-48 h
Herida o cuerpo extraño en almohadillaLamido insistente, sangrado, no apoyaPronto
Uña rotaDolor agudo, sangrado, lamido de la pataPronto
Rotura de ligamento cruzadoNo apoya, rodilla inflamada, cojera marcadaSí
Displasia de caderaRigidez, dificultad para levantarse, cojera progresivaConsulta programada
ArtrosisRigidez matinal, rechazo al ejercicio, cojera crónicaConsulta programada
Problema neurológicoArrastra la pata, debilidad, descoordinaciónSí, urgente

Qué NO hacer si tu perro cojea

El error más peligroso y más frecuente es automedicar al perro con analgésicos humanos. Fármacos como el ibuprofeno, el paracetamol o el ácido acetilsalicílico son tóxicos para los perros y pueden provocar úlceras digestivas, fallo renal o hepático e incluso la muerte. Nunca administres medicación de tu botiquín sin prescripción veterinaria.

Tampoco fuerces al perro a caminar o jugar para "comprobar" si le duele, ni manipules con brusquedad la zona afectada. Lo más prudente es mantenerlo en reposo, evitar escaleras y saltos, y observar cómo evoluciona mientras contactas con tu veterinario. Si hay una herida visible en la almohadilla, puedes limpiarla suavemente con suero fisiológico, pero sin aplicar productos por tu cuenta.

Cómo se diagnostica la cojera

En la consulta, el veterinario realiza primero una exploración física completa: observa al perro caminar y trotar para localizar la pata afectada, palpa articulaciones y músculos buscando dolor, inflamación o inestabilidad, y comprueba el rango de movimiento de cada articulación.

Cuando la exploración no es concluyente o se sospecha una lesión ósea o articular, recurrimos a la radiografía, que permite visualizar fracturas, signos de artrosis, displasia o alteraciones del desarrollo. En casos seleccionados pueden ser necesarias pruebas complementarias para descartar causas neurológicas. En nuestra especialidad de traumatología veterinaria contamos con el equipo y la experiencia para llegar a un diagnóstico preciso y proponer el tratamiento adecuado.

En perros mayores, la cojera suele formar parte de un cuadro más amplio; te recomendamos revisar nuestros consejos sobre cuidados de la mascota senior para acompañarlos en esta etapa.

Preguntas frecuentes

¿Mi perro cojea pero no se queja, debo preocuparme?

Sí, conviene prestar atención. Muchos perros disimulan el dolor y no lo expresan de forma evidente. Una cojera, aunque sea ligera y sin quejas, indica que algo le molesta. Si persiste más de uno o dos días, es recomendable que lo valore el veterinario.

¿Puedo darle un antiinflamatorio que tengo en casa?

No. Los antiinflamatorios y analgésicos humanos son peligrosos para los perros y pueden causar intoxicaciones graves. Solo el veterinario debe prescribir la medicación y la dosis adecuadas para tu mascota.

¿Cuánto reposo necesita un perro que cojea?

Depende de la causa. Una molestia leve puede mejorar con uno o dos días de reposo y paseos cortos con correa. Si la cojera persiste o es intensa, no la dejes evolucionar por tu cuenta: el reposo no sustituye al diagnóstico veterinario.

Tu veterinario de confianza en Somo

Si tu perro cojea y no sabes por qué, no lo dejes pasar. En Clínica Veterinaria Somo, en Cantabria, te ayudamos a identificar la causa y a aliviar su dolor con un enfoque cuidadoso y especializado en traumatología y ortopedia. Pide cita a través de nuestra página de contacto o llámanos al 942 51 00 66. La movilidad y el bienestar de tu compañero están en buenas manos.

Artículo de carácter divulgativo. No sustituye la consulta veterinaria individualizada.

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